We already are

Amber Blake | March 7, 2016

Ramona, the treasurer of the water committee in Nance, Nicaragua. Photo: Amber Blake / CWS

Ramona, the treasurer of the water committee in Nance, Nicaragua. Photo: Amber Blake / CWS

1/22/16: “Is it difficult being a woman leader in this community?”

Marta Gutierrez (La Vanilla, Nicaragua) is clearly confused by my question. I’m asking the wrong thing. Let’s try again with someone else.

Later, on 1/22/16:  “Why did you decide, as a woman, to step up?”

Marina smirks as she looks around at Nance, Nicaragua’s almost entirely female water committee. Okay. Getting closer to something here, but I’m still off.

1/26/16: “What qualifications do women in leadership need for this project?”

Selmira Osorno (Raiti, Nicaragua) laughs and dismisses the question with a general comment about her ability to plant malanga. I can’t help but feel like I’m missing the joke.

1/27/16: “How did you end up being elected into leadership here?”

Norma Basilico Dixon (Yahbra Tagni, Nicaragua) picks up her machete and glances at her sugarcane plots. As a leading trendsetter of local farming techniques taught by CWS partner, Accion Medica Cristiana, she has plenty of work to do.

She pauses long enough for someone else to answer the question.

“She already was an amazing leader. The community just recognized it by electing her.”

Pen down, I apply a mental slap to my own brain for its delayed connections. I know this story. This is a woman’s story, and my story, and one of the most beautiful things about human investment.  These women already were gifted community members before anyone caught on, and then, with some investment, society began to recognize them—at least, in parts—and link them into the bigger picture.

What I’m realizing—and what my initial questions totally missed— is that recognition does not necessarily change the individual; but it absolutely changes the community. Marta Gutierrez, a leader before and a leader after, is the reason why soil health in La Vanilla is better off. Marina, a leader before and a leader after, is the reason why three communities in Carazo have access to potable water. Selmira Osorno, a leader before and a leader after, is the reason why malanga plants in northern Nicaragua are increasing their production. Norma Basilico Dixon, a leader before and a leader after, is the reason why the community of Yahbra Tagni has more food to eat.

Pen up again, I want to rewrite my final question openly. Today, on International Women’s Day, we have the opportunity to recognize and make room for women of all ages who comprise our local/global communities as they respond to our shared challenges. Can we say that we already are?

Amber Blake is a Community Engagement Specialist with CWS.

CWS works with partner agencies Accion Medica Cristiana (AMC) and CIEETS  to ensure food security in rural Nicaragua. From model farms to hands-on training by agronomists, these agencies support and link neighbors across the region in the face of climate-related and socio-economic challenges.

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Ya lo éramos

22/01/16: “¿Es difícil ser una mujer líder en esta comunidad?”

Marta Gutiérrez (La Vainilla, Nicaragua) está claramente confundida por mi pregunta. No sé si estoy expresándome bien. Vamos a intentarlo con otra persona.

Más tarde el mismo día: “¿Por qué decidió, siendo mujer, asumir un rol de liderazgo?”

Marina sonríe mientras mira a su alrededor en Nance, al resto de los miembros, en su mayoría mujeres, del Comité de Agua de Nicaragua. Reflexiono, creo que me estoy acercando, pero todavía me falta.

26/01/16: “¿Qué habilidades y cualidades tienen las mujeres que lideran este proyecto?”

Selmira Osorno (Raiti, Nicaragua) se ríe y desestima nuevamente mi pregunta con un comentario general sobre su habilidad para plantar malanga. Nuevamente siento que, por algún motivo, no entiendo bien lo que está pasando.

27/01/16: “¿En base a qué criterios fue elegida como una de las líderes del proyecto?”

Norma Basílico Dixon (Yahbra Tagni, Nicaragua) recoge su machete y mira sus parcelas de caña de azúcar. Como una de las lideresas y pioneras en la utilización de técnicas agrícolas aprendidas en capacitaciones de Acción Médica Cristiana, organización socia de CWS, ella tiene mucho trabajo por hacer. Intencionalmente se toma un tiempo suficiente como para que otra persona tome la posta y responda, finalmente, a mi pregunta…

“Ella ya era una lideresa increíble. La comunidad solo reconoció ese liderazgo eligiéndola para esta función”

Decido dejar por un rato mi bolígrafo de lado y de alguna manera trato de “despertar a mis neuronas” para que finalmente hagan las conexiones necesarias y así poder entender lo que me han estado tratando de explicar.

Me doy cuenta finalmente de que conozco esta historia. Esta es la historia de una mujer, de muchas mujeres pero también es mi historia. Es, en resumen, uno de los resultados más bellos de invertir en el capital humano. Estas mujeres ya eran destacadas miembros de sus comunidades. Luego, y con un poco de apoyo e inversión, la sociedad comenzó a reconocerlas, aunque sea parcialmente – y esto les permitió comenzar a ser parte de procesos más grandes.

De lo que me doy cuenta ahora, y que no entendía cuando hice mis preguntas iniciales, es que el reconocimiento no cambia necesariamente las cualidades de un individuo, pero las cualidades de los individuos cambian totalmente las características de una comunidad. Marta Gutiérrez, lideresa comunitaria desde antes del proyecto, es la razón por la cual el suelo en La vainilla es hoy mucho más fértil.

Marina,  otra lideresa natural, es la razón por la cual tres comunidades en Carazo tienen acceso al agua potable. Selmira Osorno, otra de aquellas que ya ERAN lideresas, es la razón por la cual las plantas de malanga en el norte de Nicaragua están aumentando su producción.

Norma Basilico Dixon, una más de estas increíbles lideresas comunitarias, es la razón por la cual la comunidad de Yahbra Tagni tiene más comida para comer.

Vuelvo a tomar mi bolígrafo, quiero rescribir mi última pregunta. Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, tenemos la oportunidad de darle el reconocimiento y el lugar que se merecen a todas las mujeres, de todas las edades, que lideran desde siempre nuestras comunidades a nivel local y global y responden diariamente a desafíos que todos compartimos. “¿Podemos decir que ya lo estamos haciendo?”